Thursday, August 24, 2006

Quoting...

"We are condemned to live through theatre because we don't know how to live our lives." From 'Trust the Man'


Rinconeando

Con tanto tiempo libre, después de dos semanas de mudanza y acomodo, no me queda más que dedicarme a rinconear.

Nueva York es una ciudad intrigante. La mayoría de las personas opinan que es sumamente caótica y rápida. Otros opinan que ésto es lo que la hace fasciante. Lo que muchos no saben es que Nueva York tiene muchos rincones por muchos desconocidos. Es por eso que me he dado a la tarea de descubrirlos o, redescubrirlos, según sea el caso.

Parece ser que el rinconear me llevó a un zoológico o a una jungla en donde me topé con estos enormes animales, con estos hipopótamos. Pues no fue así. Al ir rinconeando por un parque, me encontré con un área de juegos para niños (y, obvio, no tan niños). Se llama "Hippo playground" y está lleno de estatuas de hipopótamos entre otros animales.

En el verano, en todas las áreas de juegos en Nueva York prenden los chorros de agua para que los niños disfruten y jueguen con ella (es bien sabido que el agua desarrolla habilidades de motricidad fina). La creatividad de los diseñadores de estas áreas de juegos no tiene límites y ésta me sorprendió porque las estatuas parecen hipopótamos de verdad.

Como siempre, saqué mi cámara y con previo permiso de los padres o tutores, tomé algunas fotos para poder recordar y compartir estos rincones. Las fotos hablan por sí solas; sin embargo, a mi me hicieron pensar un poco más allá de lo que las imágenes reproducen.

El ver a un niño meter su mano en la boca de un hipopótamo me hizo pensar en lo poco miedosos que somos cuando somos pequeños y que, conforme vamos creciendo, vamos aprendiendo a tener miedo y, pocas veces, a vencerlo.

Capturar a las tortugas tomando el sol en su roca favorita me hizo pensar en lo poco que he disfrutado éstas vacaciones por ir y venir de un lugar a otro tratando de acomodar todo en el menor tiempo posible. ¡Hay tiempo! todo tiene su tiempo y su espacio y, creo, que ahorita me toca descansar en mi roca... me toca rinconear.

Al ir rinconeando por el parque y por el área de juegos me tocó redescubrir mi vocación como especialista en desarrollo humano. Fue muy interesante ir "adivinando" la edad de los niños al irlos observando. Redescubrí que tengo (todavía) la capacidad de recordar qué habilidades se adquieren a qué edad y que mi entendimiento del ser humano va más allá de lo observable.

Recibir la sonrisa de un niño "extraño", ver como bebe agua de la fuente sin preocuparse por nada, verlo temblar de frío porque pasó una ráfaga de viento, volver a recibir su sonrisa, devolverle la sonrisa...

Al interactuar con los niños y sus padres, al observarlos y al "no observarlos", sonrío, pienso y siento en lo mucho que me gusta lo que hago, que, aunque piense que lo he olvidado, si rinconeo un poco hacia adentro, me doy cuenta que también ahí hay lugares -si no desconocidos- un tanto empolvados que necesitan una buena sacudida. Dicho esto, los invito a rinconear y a compartir sus descubrimientos.

Sunday, August 20, 2006

Remember your first time?

"Remember your first time?" Yo no la recordaba. Creía que sí, pero no fue así.
Ayer fui a ver "El Fantasma de la Opera" por segunda vez (en Nueva York). Tenía ocho años de no verla; fue la segunda obra musical que ví la primera vez que vine a Nueva York.

"Remember your first time?" es la frase que se puede leer en los espectaculares en Times Square y en los costados de los autobuses. Después de 18 años en Broadway y con el récord de más de 7000 representaciones, "El Fantasma" sigue cautivando a todo tipo de público.

La historia es conocida por muchos, la música ha traspasado fronteras, los vestuarios son espectáculares, las voces tienen mucha fuerza; sin embargo, no creo que el éxito de esta obra se deba a todo esto.

Es la historia de él, del Fantasma, vista desde su perspectiva. Es alguien que no cree en la belleza hasta que la conoce a ella, a Christine. Al ver que la belleza existe, que hay alguien que lo escucha y lo valora, él lo entrega todo y le regala su más preciado tesoro: su música.

Ella se enamora de Raoul y al enterarse de esto, El Fantasma no puede evitar sentir rabia, enojo y desesperación por haber entregado su vida a alguien que no le corresponde: "Why?! Why?! I gave her my music! Why?! I gave her my music!"

¿Cuántas veces no hemos pasado por lo mismo? ¿Cuántas veces no hemos sentido que le entregamos todo a alguien, a una pareja, para que al final se vaya con alguien más? Muchas, ¿cierto? Aún así, creo que todo tiene un por qué. Cada vez que conocemos a alguien, ese alguien tiene un valor único e irrepetible en nuestras vidas. Tocan nuestras vidas y se convierten en parte de lo que somos en el presente.

Es por eso que el pasado de las personas es tan importante y no podemos -no debemos- pretender que no existe, que no hubo alguien más antes que nosotros, que ese alguien más debe ser olvidado. El Fantasma es parte de la vida de Christine y ella lo entiende al final, al igual que Raoul. El Fantasma también lo entiende y es por eso que lo único que nos deja es su máscara y, por supuesto, su música.

Sunday, August 13, 2006

Sr. Marte y Sra. Luna

Siempre me han fascinado los planetas, cómo se mueven, el órden en el que están, hacia dónde giran, la influencia que tienen en la Tierra, etc. En las noches me apasiona ver las estrellas, creo que es un espectáculo inigualable y con un significado muy personal.

Hace unos días recibí un correo electrónico en dónde explican que durante el mes de agosto Marte se irá acercando a la Tierra poco a poco, para que al llegar el fin de mes, lo podamos ver de tamaño similiar con el que vemos a la Luna.

También explican que esto es un fenómeno que no se volverá a dar en muchísimos años, que tenemos la suerte de poder presenciarlo y que no lo debemos dejar pasar.

Si bien he dicho que la Naturaleza es respetable en todos sus sentidos, creo que este fenómeno nos muestra las maravillas que ésta nos pude regalar. Creo que no debemos de perder la oportunidad de voltear al cielo durante este mes y ser testigos de un milagro más.


Saturday, August 12, 2006

¿Avance o retroceso?

Anoche soñé que me congelaban por 100 años. Cuando despertaba todo era diferente, pero no como siempre lo he imaginado en la vida real.

Al empezar a recorrer el "nuevo" mundo, me encontré con dos cosas que me llamaron mucho la atención: me econtré una oficina de correos, como la del centro de la Ciudad de México, antigua y con su olor característico a papel. Estaba repleta de gente, empleados, clientes llevando miles y millones de cartas. ¡Sí, cartas de papel escritas a mano con algún tipo de lápiz o pluma!
Todo había cambiado. Una computadora había explotado como aviso de ataque terrorista y ya no existían más.

Lo segundo que me cautivó fue que los medios de transporte también habían desaparecido. Bueno, casi todos. La excepción eran carrozas jaladas por caballos, bicicletas... ningún tipo de automóvil o vehículo motorizado. La razón: la misma.

Wednesday, August 09, 2006

De regreso

Hace mucho que no salía sola. Anoche lo volví a hacer. Éramos Nueva York y yo.

Times Square siempre ha sido uno de mis dos favoritos, el otro es Central Park. Las historias contadas en cada uno de los teatros me intrigan. Como dicen aquí, "ocho funciones a la semana y ninguna es igual a la otra". ¿Qué historias se contarán diariamente?

El regreso es todo un proceso. Salir del teatro y estar acompañada de tanta gente, de tantos cómplices es una sensación única. Caminar a la parada del autobús es una aventura. Vas escuchando las opiniones y las críticas de las diversas obras, de las canciones, los vestuarios, los actores. Todos traen su Playbill en la mano, el cual revela qué fue lo que vieron; sin embargo, conforme más adentro estás en este mundo, se vuelve innecesario y con los comentarios basta.

Ya en al autobús me desconecto de lo que los demás están diciendo y es tiempo para mí. Empiezo por procesar lo que acabo de vivir. Siempre hay algún momento de consciencia en donde "me cacho" cantando alguna de las canciones, no en voz alta, sólo en mi mente.

Con esa canción -o varias- voy disfrutando de el "Upper west side" de Nueva York. El viaje dura aproximadamente 40 minutos.

Hay una tienda de colores en la calle 64. Literalmente va cambiando de colores. Del rojo al anaranjando, al amarillo, al verde y el azul. El morado es mi favorito y luego sigue el rosa. Luego regresamos al rojo. Después, un poco más adelante hay un restaurante italiano muy elegante. En el verano hay mesas en la banqueta y se puede apreciar a la gente disfrutando de algún tipo de pasta; bueno, eso es lo que alcanzo a distinguir.

Del otro lado esta Lincoln Center, siempre iluminado y con aire de cultura. A pesar del edificio setentero, se percibe lo actual y lo moderno. Más adelante está una librería. Quizás una de mis favoritas. Es grande y los libros en las vitrinas siempre invitan a pasar. No siempre se puede.

Hay un lugar de hot-dogs en la calle 72. Es amarillo y poco elegante, pero tiene mucha personalidad y no puedo evitar verlo cada vez que paso por ahí. Más adelante el autobús da vuelta a la derecha y, después de una cuadra, vuelve a la calle principal. Es ahí es donde empiezan las sorpresas. Anoche la sorpresa no fue grata. Cerraron un restaurante y un bar que tenían significado especial para mí. Ni modo, se fueron directo al baúl de los recuerdos.

Después hay una crepería a la que siempre hemos querido ir y no hemos ido. Quién sabe por qué, pero siempre la volteo a ver. Es de esos lugares que siempre causa curiosidad al igual que una tienda de antigüedades la cual he visto abierta sólo en dos ocasiones.

La penúltima parada es Columbia University. Mi ritual aquí es voltear a ver el paseo principal de la universidad. En el verano siempre hay gente caminando y en el invierno es un espectáculo de luces hermoso.

Así es mi camino de regreso del teatro, mi pequeño ritual. Siempre igual y siempre diferente.

Thursday, August 03, 2006

¿Huir?

- Vámonos.
- Pero, ¿a dónde?
- A donde sea, ¿qué importa?
- ¿Segura?
- Sí, no quiero estar aquí, no tengo ganas de pensar ni de sentir, me quiero ir, huir de todo esto.
- ¿Por?
- A veces creo que pienso demasiado y, peor aún, que siento demasiado.
- Nadie siente demasiado. Además, "demasiado" en una palabra muy, no se, muy vaga.
- No se cómo explicarlo. Sólo se que no quiero pensar y no quiero sentir, hoy no.
- ¿Y yéndote a "algún lado" lo vas a evitar?
- No lo se, quizás un cambio de escenario...
- Así somos los seres humanos, pensamos y sentimos.
- No se qué creer, en qué creer o en quién creer. A veces pienso que no debo de creer en la gente, que debo vivir sin que me importe lo que los demás piensan o sienten, pero sería ir en contra de mis ideales, de mis valores... sería ir en contra de mí misma.
- ¿No crees que por ser así es que ahorita te sientes así? Porque te importa te sientes así.
- ¡Por eso! ¡No debería importarme! Sin embargo, me importa y mucho. De igual modo, no puedo evitar sentirme como me siento hoy. Me atacan los miedos de experiencias pasadas y lo único que quiero es irme, a donde sea.
- Creo que lo mejor es que sigas sintiendo, que te siga importando, sabes que eres tú y eso es lo que le presentas al mundo, no tratas de ocultarlo ¿o sí?
- A veces creo que sí oculto cosas de mí, pero otras se que soy como soy ante todo el mundo, no lo puedo evitar, no lo quiero evitar.
- ¡Entonces se quien eres y como eres!
- Sí; sin embargo, hoy duele.