Thursday, April 30, 2009

¡Alto!

Abro la puerta del edificio y el aire roza mi piel. Es un aire cálido que se mezcla con el perfecto azul del cielo y los rayos de un sol que me regala un abrazo delicioso. Enciendo el auto y suena una buena canción, no recuerdo bien cuál, no importa, me hizo sonreír.

Recorro las calles y veo algunos pájaros volando. El señor de los rehiletes no se ha dado por vencido y el de los globos sonríe a través de su cubrebocas. Los niños que van en los coches no han perdido el brillo en los ojos y las luces de los semáforos siguen siendo rojo, amarillo y verde.

Los árboles siguen bailando tomados de la mano del viento y vestidos de verde primavera. Las flores de las jacarandas se van despidiendo conforme permiten que pase el tiempo. No importa, volverán.

Es jueves y los gallos cantan a la distancia. Mientras una gota de agua se escapa del grifo, las cerdas de la escoba murmuran una bachata sabrosita. El reloj de pared parece que grita el tic tac y el motor de un coche se acerca para luego volverse a alejar.

El mes se despide bajo los rayos del sol. Las nubes blancas viajan sobre nosotros y los ladridos del perro me cuentan secretos. Hace calor y la mosca zumba cerca de mi oído...

Busco los momentos, lo demás, lo que continúa sucediendo a pesar de todo y de todos. Siento, respiro, vivo a través de los colores, de los olores, de la gente que me rodea. ¡Alto! Aquí estamos y estamos vivos.

Who better than me?

"One generation plants the trees;
another gets the shade."
~Chinese proverb



- ¡Mamiiii!
- Mande Tres.
- ¡¡Te quieroooo!!
- Yo también te quiero a ti.
...
...
...
...
- ¡Mamiiii!
- Mande.
- ¿Me limpias?
- ¡Oye! ¿Nada más me dices "te quiero" para que te limpie?
- Muaaa.

*Foto: Mond
(Editada por Egoardo)
Children forever
*Who better than me -
Tarzan

Thursday, April 16, 2009

Fusiones

Llueve. Es 11 de abril. Es NYC. Quedan sólo dos días.

Con botas de hule, impermeable prestado, paragüas en mano, se dirige hacia el sur. Al salir del metro sube a un autobús que la dejará a sólo tres cuadras del único destino planeado para ese día. Baja y camina. Ya no llueve con tanta fuerza.

Al llegar comienza una de las aventuras más increíbles de su vida. Entra a una sala un tanto obscura y misteriosa. De fondo se escucha "Help!" de "The Beatles". Las paredes están cubiertas con algo que asemeja ladrillos de acero con miles de nombres y fechas grabadas. De repente nota como el cuarto comienza a obscurecer por completo. Los nombres se empiezan a iluminar por bloques sin ningún orden: morado, azul, verde, blanco... izquierda, derecha, arriba, abajo. Elvis, U2, Metallica, Tina Turner, Madonna... La música se detiene y, al fondo, se abre una puerta.

Un cuarto de ladrillos y bancos de varios tamaños. En instantes, un espectáculo de música, imágenes, letras... Blues, rock 'n roll, historia, realidad, arte. Los ladrillos se transforman en espejos, al fondo, otra puerta.

En sus oídos el soundtrack de la historia de uno, de dos, de varios, de todos... la de ella en una noche de luna llena.

El recorrido se fusiona con el pavimento húmedo, el rojo, el verde y el amarillo. Camina hacia el este hasta que nota que llegó a la frontera con China. Las calles se inundan de voces ininteligibles y de un sinfín de sornisas. Entra. Pide su té de burbujas y lo acompaña de un pequeño pay de coco.

Al salir gira a la derecha y sin más llega a La Pequeña Italia. Las ventanas la invitan a pasar a un mundo de olores y sabores deliciosos. Elige dos, los que extraña. Sale y vuelve a girar a la derecha.

Baja acompañada de su música, la que le prestaron. Sube y la lluvia le ha dado el paso a los últimos rayos del sol del día. Éstos se fusionan con Venezuela y Japón, con palabras de amiga y tiempo para atesorar.

El regreso a casa es de luna llena.

Saturday, April 11, 2009

Encuentros cotidianos

Busca un lugar para sentarse. Al parecer hay uno entre el chico que escucha música y la señora que no deja de platicar con la amiga. Se escurre entre la gente que va de pie y se sienta moviendo las caderas de un lado al otro. Saca su libro verde, aquél que habla de resistencias o algo así. Deposita el teléfono celular en el bolsillo derecho de su saco, se acomoda las gafas y comienza a leer.

No han pasado dos segundos cuando se distrae con las cuatro jovencitas que están frente a él. Frunce el ceño, aprieta los labios, respira profundo y -como en tono reprobatorio- continúa con la lectura. Dos segundos después su mirada choca con la mía pero el peregrinar de un vagabundo lo canaliza a otro punto focal.

Sus ojos vuelven a tener contacto con el libro, más es obvio que ha perdido el interés por éste. Lo cierra. La gente parece llamar más su atención. Checa la hora y vuelve a mirarme. Tiene unos 60 años aproximadamente, sus ojos son azules, sus labios delgados. Tiene manos grandes y muy bien cuidadas. No ha perdido mucho cabello y las canas parecen ganar la batalla a la juventud.

El saco que porta parece viejo y cansado. Tiene parches en los codos y es de color café. No sé bien porqué pero no me llaman la atención los demás elementos de su atuendo. Me intriga él, su historia, su día a día.

Imagino que es casado o lo fue. Quizás tuvo uno o dos hijos quienes se fueron hace tiempo de casa. Parece que ya no trabaja tiempo completo, lee lo que nunca tuvo tiempo de leer y aprendió a usar el celular. Los martes en la mañana tiene clase de pintura y los jueves disfruta comprando fruta en el mercado. El regreso a casa le molesta si hay gente de más. Hoy va sentado.

Cada miércoles imparte una clase en la universidad que queda cerca de donde vive. Es profesor de literatura o ingeniería. Las caminatas vespertinas se han convertido en costumbre y la banca del parque es testigo de su gusto por las manzanas.

Llegamos a la estación y se baja del tren. No sé quién es ni lo sabré. Nuestras miradas se encuentran una vez más. Sonrío... sonríe.

Wednesday, April 08, 2009

Alimento

¿Cómo me vería si cambiara mi identidad exterior? ¿Cómo me sentiría? ¿Qué pasaría si llenara mi rostro de aretes y mi cuerpo de tatuajes? ¿O si me pintara el cabello de rubio platinado y usara ropa con estampado de leopardo? ¿Seguiría siendo yo?

Al caminar por NY, al subirme al metro, sentarme y observar a los demás me pregunto si soy quien soy porque así es como quiero ser. Ver tantas razas, tantas religiones, tantos seres humanos me intriga, me fascina, me apasiona.

Ayer en un taxi (al estilo Sex in the City) platicaba con el chofer que era dominicano *sigh* y él me decía que no parecía -ni me escuchaba- mexicana. Le conté un poco sobre mi ascendencia y fue entonces que entendió. Yo le explicaba que yo creía que era por eso que me gustaba mucho la gente, que disfrutaba "leyendo" el mundo y que las fronteras y los países -para mí- eran sólo un formalismo.

Hablamos de bachata y merengue, de judíos, católicos y musulmanes, del frío en abril y de las flores, del cariño de los dominicanos, de mis ojos verdes y del olor a mar y madera quemada, de un futuro prometedor para los países "en desarrollo" y del pasar del tiempo....

Monday, April 06, 2009

Bizarre

“Of course life is bizarre,
the more bizarre it gets,
the more interesting it is.
The only way to approach it
is to make yourself some
popcorn and enjoy the show.”

Es perfecta. Cada pétalo, su tallo, sus hojas, sus colores. No importa que sea rara, que sea diferente, que no esté acompañada. Es perfecta. Como todo en la naturaleza.

La rareza de una flor, la tormenta de lluvia que inunda calles y alcantarillas, el sol brillando sobre el cielo azul intenso o la combinación de todos los anteriores hacen de la vida un show que vale la pena vivir.

Entrar en la selva o atravesar el desierto y estar, al mismo tiempo, rodeada de flores exóticas hace que mi piel se humedezca, mi cabello se erice, mis ojos se llenen de colores y mis pensamientos salten de neurona en neurona. Pero lo que más me gusta, es sentirme, saberme, saborearme por dentro, voltearme y darme cuenta de quien soy ante semejante espectáculo de rarezas que comparten un mismo espacio... aunque diferente.

El camino de tierra se siente acolchonado al caminar, las pequeñas flores negras sugieren la piel de una oruga y los miles de listones de colores dan la bienvenida a los que apenas descubren el mundo... si es que alguien deja de descubrirlo en algún momento.

No sé ni quiero saber. Sólo quiero ver, sentir, oler, escuchar y saborearme todavía más. No importa si sabe a algo raro... diferente... creo que me gusta, creo que disfruto del show.

*Foto: Mond
Bizarre

Saturday, April 04, 2009

17072584

Regresar y respirar el olor a asfalto con lluvia de mar y un poco de frío se siente bien, un poco extraño quizás. La humedad se apodera de mi piel y las luces de mis ojos. Lo primero que veo es el Chrysler Building que me guía hasta el Empire State a lo lejos... muy lejos todavía. El cochecito rojo parece el mismo de hace dos años. El asiento del copiloto aún se atora un poco y el radio tiene las mismas memorias programadas.

Cruzar el río causa una sensación de bienvenida pero no es igual que antes. El tiempo no se ha detenido y las experiencias de vida me hacen ver todo de modo distinto. El cielo está cubierto por un halo de luz y las calles están llenas de coches... como siempre, pero diferente. Mis pensamientos ya no son los mismos y los sueños han cambiado de dirección.

Entrar por el umbral de la puerta principal del edificio, subir un piso en elevador y cruzar del pasillo a su casa parece rutinario más no lo es. El movimiento provoca sensaciones nuevas, aunque sepa la dirección y en dónde están los objetos, hay algo que no es como antes.

Interminables conversaciones entre risas, aplausos y uno que otro ronquido. Un gato que camina sobre mi espalda mientras duermo y el camión de la basura echándose en reversa a las 6 de la mañana mezclan ruidos, sonidos, olores y presencias. Dormir hasta tarde, desayunar en un diner, caminar sobre una de mis calles favoritas por más de 30 minutos... los colores de las frutas, los árboles a punto de explotar en flor y los autobuses arrodillándose como caballeros del rey...

Al parecer todo sigue igual... no lo sé... aún.

Friday, April 03, 2009

Páginas de colores

"The World is a book, and those who
do not travel read only a page."
~St. Augustine

Pues si el mundo es un libro y los que no viajan sólo leen una página, creo que mi libro tiene dos de ellas. No importa. Basta escuchar a una niña pequeña cantar una canción, para "leer" una página más. O ver cómo un papá abraza a su pequeña para que no se aburra mientras esperan subirse al avión.



Al cambiar la página, puedo ver a la jovencita leyendo su revista de "Mad", al parecer la devora como en algún momento lo hicimos mis hermanas y yo.

Rodeada de gente de colores, palabras no identificables en el altavoz, carreolas y una que otra silla de ruedas "leo" vorazmente... ya les contaré.

*Fotos: Mond
Singing while we wait
**The Great Outdoors - Disney

Wednesday, April 01, 2009

Hipersensibilidad

Hoy platicaba con la mamá de una niñita a la que estoy evaluando. Le explicaba que su hija, V, es impulsiva porque tiene hipersensibilidad a los estímulos del medio y no sabe -o no puede- procesarlos. Mientras se lo contaba sentía mi corazón hacerse pasita como si me lo estrujaran muy fuerte, como si quisieran que dejara de latir, como si quisieran exprimirle hasta la última gota de sangre. Hace mucho, conocí a una niñita con un perfil parecido; sin embargo, ella en vez de ser impulsiva-agresiva, tendía retraerse, esconderse y hacerse bolita.

La pequeña Z tampoco entendía de dónde venía tanta información, no sabía que sus sentidos estaban trabajando tiempo completo y que no a todos les pasa igual. A ella le daba por llorar y lloraba mucho. Poco a poco fue comprendiendo que ella podía (o tenía) que regular los estímulos para poder "caber" en el contexto en el que se encontrara. Si se daba cuenta de cosas de las que no debía darse cuenta, pues ella hacía como que no sabía nada. Si algo le producía una alegría enorme y en donde estaba no "se valía" ser feliz en extremo, pues ella disimulaba un poco. Si recordaba (y vaya que tenía capacidad para recordar) hechos pasados que la ayudaran a entender mejor el presente y ella -se supone- que no debía entender tan bien el presente, pues mejor hacía como que no recordaba nada. Sí, aprendió a regular su entorno, a ella y sus emociones para poder "ser aceptada" y ser feliz.

Hoy, al platicar con la mamá de V, pensé en Z y me pregunto si es feliz y si eso le da un poco de "luz" a la vida de V. No lo sé... quizás nunca lo sepa.

**Life turns on a dime -
In my life
S I L E N C I O...


...I M P O T E N C I A

D E V A S T A C I Ó N