Friday, September 30, 2011

Post mortem

"I love my mother 
as the trees love water and sunshine
- she helps me grow, prosper, 
and reach great heights."
~Terri Guillemets


Mi Ma disfrutaba muchísimo escuchar música clásica. Mientras jugaba solitario, tomaba café y fumaba un cigarro, algunas mañanas encendía el estéreo para poner alguno de sus discos favoritos. Beethoven, Mozart, Strauss, Brahms... tenía una gran colección.

Recuerdo que -hace ya algunos años- los vecinos escuchaban música de banda o norteña o algo por el estilo a todo volumen. A mi Ma se le erizaba la piel y le enojaba mucho, no que escucharan ese tipo de música, sino que no respetaran a los demás haciendo de su fiesta una obligatoria.

Aquella vez, en vez de gritar que le bajaran o ir a tocarles, utilizó otra estrategia. Comenzó a sacar las bocinas al patio y -en pocos segundos- ya se escuchaba Mozart al estilo Central Park en verano. Creo que no pasaron ni 5 minutos, cuando los vecinos le apagaron a su radio y mi Ma pudo continuar con sus labores placenteramente.

Poco a poco fuimos pasando de los LPs y cassettes a los CDs siempre con la intención de donar, regalar o vender aquellos objetos obsoletos que sólo ocupaban gran espacio en el mueble de la sala. Por razones desconocidas, nunca se llevaron de ahí ni los LPs ni los cassettes. El tornamesa no sólo pasó de moda, se descompuso y el aparato se convirtió en el abandonado.

Hace un par de años, lo llevé a arreglar. Por algo así como $100 - $150, el tornamesa comenzó a tocar música otra vez. Entre los LPs obsoletos, viejos y olvidados, encontré algunos sin abrir. Esos que alguna vez se compraron en aquel periodo de transición hacia los CDs o que -simplemente- no hubo tiempo para escucharlos.

Hoy me atreví a abrir uno de la Filarmónica de Berlín dirigida por Karajan. Ocho danzas  de Brahms y cinco de Dvorak. Una delicia.

¿Gustan?

*Foto: Mond
*Regalo post mortem

Allá afuera

"Hablaron sobre el jacarandá y 
Mauricio dijo que le gustaría 
volver a treparse..." 
-Los árboles mueren de pie

Se ven algunas nubes grises a lo lejos y el viento ya no se siente tan cálido como ayer. Extrañamente, la gente hoy no lleva chamarras ni bufandas. De algún lado, no sé bien de dónde, percibo el olor a Chanel No. 5 y pienso en ella. No hay día que no lo haga.

Han sido días un tanto difíciles. Noticias buenas, noticias malas y eventos que provocan sentimientos de enojo pero -sobre todo- de frustración. La soledad se volvió sinónimo de alguna enfermedad psiquiátrica y el querer cosas diferentes parece prohibición de estado. Quién sabe por qué.

Allá afuera se escucha un helicóptero pasar, unos pájaros cantando y el ir y venir de coches, motocicletas y uno que otro MetroBús. El día ya empezó, es quincena y es fin de semana. Promete caos y malos rato con la esperanza de dinero y un poco de descanso para aquellos con rutina de 9 a 6.

A pesar de todo, siguen cayendo algunas jacarandas y eso siempre me hace sonreír.

*Foto: Mond
Jacaranda tarasca

Wednesday, September 28, 2011

Miércoles

"One touch of nature 
makes the whole world kin." 
-William Shakespeare


Es difícil. Suena, lo apago, vuelve a sonar. Aún no hay luz. Apenas y puedo despegar mis párpados. Sí. Es difícil.

Pienso en el agua de la alberca. En como la atravieso y opone resistencia. En respirar pausado y con ritmo. En que me sentiré bien.

Está fría. Raro. No importa. Mientras nado pienso en los viajes que he hecho. En las flores de la carretera que me obsesionan y en las que vi fuera del Cementerio Recoleta en Buenos Aires.

Hace unas horas noté que los árboles comienzan a perder sus hojas. Algunos ya visten chamarras y guantes y yo sólo imagino los rojos, anaranjados y amarillos en los parques de Nueva York.

Crol y mariposa. La canción de anoche en mi cabeza. Respirar y nadar. Por eso pierdo la cuenta. Momento de reflexión. De desorden. De acomodo.

Un video. Una lectura. Unas fotos y oraciones compuestas. Ir al mercado. La comida de mañana y lavar la ropa. Lo cotidiano. Lo importante. Lo que me molesta. Lo que tanto me gusta.

El sol quema. Apresuro el paso para llegar más rápido. Imprimir o escribir. Ambos. Quizás sólo uno. El motor del refri y el tic tac del reloj arriba de mi cabeza.

Hoy. Momentos. Espacios y oraciones. Enunciados.

*Foto: Mond
Por Recoleta, BA

Tuesday, September 27, 2011

Incertidumbre insaciable

"Life is like a chocolates, 
you never know what 
you're going to get." 
-Forrest Gump


Mi boca sabe a sangre y mis ojos a sueño. Un poco de ese insomnio que ataca cuando no ha sido invitado a la fiesta me hace pensar en ti, en estas letras y aquel primer abrazo. ¿Por qué será que siempre recurro al pasado cuando no puedo dormir?

La tinta se seca rápidamente, con más velocidad de la que quisera. Mi pequeño lente duerme desde hace ya algunos meses y mis caminatas diarias se han vuelto cotidianas. La carretera llena de flores me recuerda su esencia de mujer fuerte pero delicada. No quiero volver.

Los eventos se van presentando sin orden aparente. Llamadas, correos, asesorías y entrevistas. Todo pasa en momentos breves y yo me siento como el jamón del sándwich. La cama te extraña y mi espalda... bueno, ella siempre.

Una voz de mujer en la radio, el agua corriendo y la puerta que se abre y se cierra. Un avión y un cláxon. Los tonos rojos que invaden la habitación y en mi pared tu foto, nuestra foto.

Es cierto. Incertidumbre insaciable. Así es la vida.

Foto: Mond
Morelos anaranjado

Sunday, September 18, 2011

Let's go for a walk, Jack

"When a dog wags his tail and 
barks at the same time, 
how do you know which end to believe?" 
-Anonymous


Me despierta el ruido del garage. Entra un auto y luego se cierra. Ya llegó, pienso. Camino hacia la puerta y espero. Tarda un poco. Seguramente está guardando sus cosas en la bolsa. Escucho el portazo. Pasos. Trece escalones. Pasos. Trece escalones más. La llave larga entra en la cerradura. Ya casi. La llave pequeña gira dos veces. Se abre y comienzo a saltar. Me saluda. Vivimos en el doscientos dos del número trece. No es supersticiosa. Me cae bien. La quiero.

Los domingos siempre han sido mis días favoritos. No hay tantos coches afuera y me deja correr sin la correa. Me encanta sentir el viento en mi cara, en mi nariz. Lo primero que hago es ir a la esquina, a ese cachito de pasto medio abandonado que alguien algún día plantó. Olfateo, rasco, vuelvo a olfatear, marco mi territorio. Sí, mío. Cruzo la calle y voy hacia los pequeños arbustos de hojas redondas. Son mis favoritos. Ella me llama. Es hora de caminar juntos.

Siempre un camino diferente. Cada domingo me sorprende y me muestra como no soy dueño del mundo. Aún falta mucho por descubrir.

Hoy descubrió un rincón nuevo. Seguro pensó en compartirlo con él. Ése que de cariño me dice "feo". Más adelante, frente al teatro, se detuvo a mirar la marquesina. Sé que lo extraña. Sonrió y seguimos adelante. ¡Un tesoro! Se agachó y levantó una pelota de tenis olvidada. Mis favoritas. Creo que su paso lento es lo que le permite observar más cosas. No tiene prisa.

Regresando, suelta mi correa y la avienta. Me apuro para alcanzarla y -si se puede- cacharla en el aire. Sé que a ella le encanta que lo haga. Cinco, ocho, diez veces. Me la intenta quitar y no me dejo. Me divierte y reafirmo que soy fuerte, joven.

Me canso y camino hacia la entrada del número trece. Ella comprende y abre la puerta. Subimos juntos. Veintiséis escalones. La llave gira... Regreso a dormir. La quiero.

*Foto: Mond
Jack