"Christmas is doing a
little something extra
for someone."
-Charles Schulz
Teníamos una gran cocina. Mi Ma solía sacar el lavatrastes de su cajón y lo ponía en el centro de la gran cocina. Yo acercaba mi silla y me subía en ella. Harina, mantequilla, azúcar, almendras... Un cuchillo y un par de manos muy limpias. Amasar parecía ser lo más fácil. Mientras el cigarro se consumía en algún cenicero lejano, las cuatro hacíamos "lombrices" de masa para luego transformarlas en cuernitos.
"¡No!"
"¡Está muy delgado!"
"¡Se va a romper!"
"¡Ah! Ese quedó muy bien."
Engrasábamos la charola, acomodábamos los cuernitos, entraban al horno, hacíamos más. El olor es el que indica que ya están listos y así, muy calientes, había que bañarlos de azúcar, esa, la especial traída de aquel rincón del mundo.
El olor se fusionaba con el del pino en la sala y el de la madera que caracterizaba aquella gran casa. Mi casa. Mi Pa se nos unía provocado por su nariz y en momentos, los 5 rodeábamos el lavatrastes engrasado con sabor a vanilla. Él no metía mano, sólo para probar algún cachito roto y con el permiso de ella. Para nosotras era igual, sólo con permiso podíamos accesar a ese sabor único que se deshace en la boca, ése que esperamos todo el año, ése que todavía hoy, me hace sonreír.
*Foto: Mond
Vanille Kipferl
2 comments:
Esos recuerdos llenos de texturas y olores me hace pensar en lo importante de los ritos.
¡Quiero galletas!
Hata aqui puedo olerlo...
Feliz Navidad Amiga...
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