Sunday, September 02, 2012

De sol y de lluvia

"Sunshine is delicious, 
rain is refreshing, 
wind braces us up, 
snow is exhilarating; 
there is really no such thing 
as bad weather, 
only different kinds 
of good weather." 
-John Ruskin


De esos fines de semana en los que uno quiere salir corriendo de la ciudad. No importa en qué dirección, sólo lejos del ruido, del caos, del todo citadino. Apagar el celular y dedicar el tiempo a respirar, a observar nuestro alrededor, a caminar sin ver el reloj.

Descubrir mundos nuevos y esos recovecos que tanto me gustan. Jugar con el lente de mi cámara y -simplemente- vivir el día. Mañana no importa. Ayer ya pasó.

A lo lejos él. Siempre. Me acompaña a través de las historias que hemos tejido y que yo cuento una y otra vez. No me canso. Lo admiro. Los admiro y él, él mejor que nadie, lo sabe.

De sol a lluvia, de lluvia a sol. Un arcoíris escondido por ahí. El pasto mojado hasta las rodillas y el lodo colándose hasta el mismo nivel. Los animales de campo viendo la vida pasar y aquellos perros sin entender quién era Jack.

Cena entre amigas y un poco de pan. El olor a humedad y a esa tierra mojada. Un baño clandestino  y el amanecer asomándose por aquella ventana. Las letras abandonadas y reemplazadas por tantas y tantas imágenes.

Ponerse al día y salir del abandono. Caminar de la mano compartiendo risas y momentos. El tiempo y su lentitud. Los caballos y aquellas personas desconocidas. Una vez más el sol en mi cara. Sus rizos dorados y sus manos enlodadas.

Aquellas texturas de niños con sabor a tequila con limón. La abeja y su zumbido y -a lo lejos- un mugido.

Partimos en contra de mi voluntad. El espacio se siente vacío y sin conclusión. Los autos, la prisa, el sabor a ciudad.

Una invitación a volver... con él.

*Foto: Mond
*Llave al sol

Tuesday, August 07, 2012

Treinta y ocho

Cor ad cor loquitur


Ese viernes, 20 de julio, parecido a cualquier otro comenzó con él a mi lado. Una bolsa azul, con una caja dentro de una caja. Él sabe lo mucho que me gustan las sorpres, ésas que él inventa, medio planea e imagina. Desperté junto a él y el día comenzó a girar.

Rodeada de niños, papas con Gusanito en vez de pastel y muchos colores. En las ya tan conocidas redes sociales, mensajes de cariño, abrazos, buenos deseos. El teléfono con voces conocidas y allá, en algún lugar, mi Ma.

Unas alitas, cerveza, amiga y él. Recordando pasado, viviendo el presente y deseando el futuro. Riendo y bailando. Sus besos y algunas travesuras.

Treinta y ocho. Embarrándome de vida, tropezando, tejiendo historias... Treinta y ocho. Aún adicta a los sueños, al ser humano y a creer en esa luna que a veces se deja ver.

Treinta y ocho. Los pienso y sonrío. Los veo. Los huelo. Los escucho. Sabor a mole poblano al ritmo de saxofón. Treinta y ocho momentos coloniales en un auto amarillo compartido con millones de pelitos blancos.

Treinta y ocho.
Un corazón.

*Foto:  Mond
*Mozart Heart, Swarovski



Monday, August 06, 2012

Missing you

Con tu olor a cigarro y Chanel No. 5, con tus ojos azules y tu dislexia, tu obsesión por el orden y la limpieza; tus manos y tu acento extranjero.

Aquellos consejos hechos con base en el sentido común, ése que parece haber muerto. Tus ideas fantásticas y la manera en que me hacías pensar. Tus lentes, tu café de media tarde y tu eterno juego de solitario.

Las mimosas de tu cumple y tu risa a carcajadas después de decir una grosería clandestina. Tus abrazos a cuentagotas y aquellas caricias cortadas.

El helado anual, las bolsas de papas y nuestras comedias románticas. Tus palabras de aliento y Mozart a todo volumen...

Sí, me haces falta hoy. Mucha.

Sunday, June 17, 2012

Papá de muchos

I love my father as the stars 
- he's a bright shining example 
and a happy twinkling in my heart. 
~Terri Guillemets


Prefiero cerrar los ojos y no pensar. Escribir. Eso. De él y de lo que significa. De lo que siento por él. Sí, admiración y respeto y todo lo cliché que puedan llegar a pensar. Amor. El más profundo. Pero mi papá es más que eso. Es quien se equivoca, quien comete errores, quien aprende día a día, estudia en la computadora textos densos y quien enseña una y otra vez. Él es quien vive, quien se cae y se levanta. Es él que aprende de mí y mis hermanas, de sus nietos, de cada niño que lo visita semana a semana. Él, él es el que engrandece su mundo con cada persona a quien conoce, con cada brazada en la natación y con cada libro que lee.

De él me abrazo, aprendo y conozco. No dejo de sorprenderme con lo que sabe y con lo que ofrece. Es un pilar... es ser humano. Lleno de experiencias. Coleccionista de recuerdos y apasionado del futuro. Se actualiza y se resiste a envejecer. Camina con la frente en alto. Se cansa pronto y sus rodillas le juegan bromas pesadas. Adicto a la comida y al beisbol. Cómplice de tantos. Modelo a seguir. Papá de muchos.

*Foto: Mi Ma

Saturday, June 16, 2012

Con olor a trueno II



Despierto y escucho que llueve. Aún está un tanto obscuro pero la luz que entra desde la sala se cuela en la recámara. Me levanto y me asomo. Caen algunas gotas y noto que llevan tiempo mojando la ciudad.

Me visto y me abrigo. Mi hoodie será suficiente. Al abrir la puerta, Jack no titubea y sale corriendo. A él le gusta la lluvia. Igual que a mí. Nuestro recorrido no cambia; sin embargo, el escenario es distinto. Las diminutas flores amarillas tapizan algunos pedazos de calle y banqueta. Su olor... huelen a caminata de la mano, con él explicándome su nombre y los dos haciendo consciencia de su aroma.

Los pocos autos sabatinos recorren su camino con menos prisa que en días anteriores. El swish de las llantas en contacto con la lluvia, cambia el soundtrack matutino. Pienso en Rachel Carson y su libro Sense of Wonder y me doy cuenta que nadie ha salido porque llueve. ¡Qué lástima! Tan rico que es sentir la lluvia caer.

Entro a casa y aquella sensación de caminar de su mano aún me acompaña. Sí, es fácil. Sólo hace falta un recuerdo para que él me acompañe... para que estés conmigo.

*Foto: Mond
*Jack

Thursday, June 07, 2012

Conmigo

Hay una pausa. Un refresh. Un reboot. Un restart. Suena el teléfono. Llegan correos. Citas y calendarios. ¿De dónde salió tanta gente? Me quiero hacer bolita. Llorar. No salir en tres días. Detener el tiempo y no sentir.

La TV me acompaña y Jack sí está hecho bolita en su cama. La primera. La que mordió hace ya casi dos años. Recorro la colonia. Trazo tus pasos junto a los míos y sonrío. Aquel edificio testigo de dos. Todo lo que me rodea es tú. En mi vida estás tú.

Sí. Sonrío. Tejo recuerdos y te pienso aquí. Juntos. Riéndonos de tu traje de charro y de aquella iglesia de aquella historia que me contaste algún día.

Tu esencia me acompaña. No hay rincón que no hayas tocado. Eres conmigo. Estás conmigo.

Tuesday, April 17, 2012

Desacomodada

"All things are difficult 
before they are easy." 
Thomas Fuller 

El trabajo se junta. Estresa. Me gusta y me disgusta. Me cansa y me llama. Siento la cabeza ligera, un tanto fuera de lugar. Veo números y líneas. Curvas y la carencia de manos. Termino y me asomo para ver si encuentro algo nuevo. El pasado me muestra un pendiente. Lo termino. Ya no me da miedo... ¿o sí? 

Tengo sueño. Mucho. Como cuando llevas días sin dormir. ¿Hambre? No. Algo que se ha ido cambia. Conscientizo mis plantas. Me rodean y me acompañan. Reviso la pata de Jack, la lastimada. Está mejor pero aún cojea. Suspiro. Es que hay días así. Extraños. En donde parece que no sé qué está pasando. Psicosis. Neurosis. Esquizofrenia y un poco de paranoia.

Se siente difícil. Nublado y con ganas de lluvia. Caliente. Húmedo y bochornoso. ¿Seré yo? Planes e ideas giran en mi cabeza pero no logran aterrizar. Aquí o allá. No importa. ¿O sí? No hay viento. Algunos pájaros cantando y puertas de coches que se cierran. Motores y una ambulancia con prisa.

Ya es tarde y no quiero salir. Parece que necesito silencio. Soledad. Esa que es un tanto obligatoria. Da vueltas y no se detiene. Las hojas de papel, el bolígrafo y el marcador. ¿Es o no es? ¿Cómo y hacía dónde va? ¿Qué quiere ella?

Desorganizada.

Desacomodada.

Con él.

Tres lunares

“Much can be inferred about a man from his mistress:
 in her one beholds his weaknesses and his dreams.” G.C.L.


Un cuarto a media luz.
Una copa de oporto.
El sillón de piel marrón.
Música a ojos cerrados.
Olor a tabaco... una pipa.


Te miro incansablemente.
Cada bocanada de humo, un significado de dos.
La luz de una vela me acompaña y permite entrever mi espalda semidesnuda.
El olor a tabaco y alcohol me lleva a imaginar tu mirada en la mía.
Estoy descalza y me pongo de pie.
El tabaco se extingue y bebes el último sorbo de oporto.
Me acerco.
Lentamente.
Aún no abres los ojos.
La música te hipnotiza.
Beso tus labios con apenas un roce.
Sin abrir los ojos, tomas mis caderas y me jalas hacia ti.
Me sientas en tu regazo.
De frente.
Quitas mis anteojos y comienzas a besar mis ojos.
Poco a poco avanzas hacia mi boca en donde el beso se torna un tanto apasionado.
Me levanto sin dejar de besarte.
Tomo tu mano, camino un poco, apago la vela y seguimos caminando.
En la habitación, la cama rodeada de velas, tú y yo.
Besas mi espalda semidesnuda y te siento en cada poro de mi piel.
Me acuestas en la cama y tú haces lo mismo... es inevitable.
Acaricias mi piel con suavidad y ternura.
Me abrazas.
Te enredas.
Poco a poco entras en mí.
Te siento.
Me sientes.
Tu mirada en la mía.

Tres lunares.
Un poco de tabaco, oporto y una pipa...


(2008)

Monday, April 16, 2012

Domingo con papá

"When the music changes, 
so does the chance"
~African proverb


Caminar junto a mi papá por las calles del Centro Histórico de la Ciudad de México siempre es una aventura, no por lo que pasa, sino por las historias que cuenta de su infancia y juventud. El sentido de las calles, lo que había en aquel edificio, lo que él hacía al caminar de noche, sus amigos, sus amigas, su iglesia.

Hace casi 48 años que se casó con mi mamá. Recuerda cada paso, cada amigo, cada nota musical. Hace 18 renovó sus votos y -como por sorpresa- una lágrima comienza a escapar de su ojo derecho al imaginarse ahí, parado una vez más junto a ella.

Habla de los zapatos que vendía mi abuelo y se los pagaban en "abonos chiquitos". La tarjeta azul en donde anotaban la cantidad y plasmaba su firma en el pequeño recuadro. Cada domingo hacían corte de caja y, después, se sentaban en la misma banca de anoche, pero más hacia el centro.

La Arena Coliseo aún sigue ahí, pero los Baños Victoria ya desaparecieron. "Venía con mi papá al vapor y al masaje", me cuenta.

Por primera vez visito el Café Tacuba y él narra más anécdotas. El danzón y el telescopio, las estatuas vivientes y aquel hombre solitario del otro lado de la banqueta no son más que cómplices en una noche cálida.

La música y las voces y él a mi lado. Levanta su voz como cuando era pequeño y lo hacía cada domingo. Se llena de él mismo y de sus recuerdos... de su presente... de sus casi 79 años.

Me escucha y lo escucho. Me observa. Me ve. Me siente. Me conoce.

*Foto: Mond
*Caja mágica
Post #500

Friday, March 16, 2012

Aunque me queje

"Sometimes it's OK if the only thing you did today was breathe."


Algunos piensan que La Ciudad de México es un lugar sucio, inseguro, lleno de autos y gente. Quizás sea cierto, pero pocos son los que logran ver más allá de la mugre y los conflictos viales.

Esta época del año es muy especial. El malva pinta las calles, paredes y cielos de la ciudad, los atardeceres suelen detener el tiempo por segundos y las nubes se acomodan como línea del coro en un escenario.

Amo mi ciudad. Aunque el caos la envuelve día a día, disfruto ver el ir y venir de coches y autobuses, gente paseando a sus perros o al cartero en su bicicleta. El olor a tierra mojada cuando la vecina salpica un poco de agua para barrer cada mañana o la chica de la fonda de la esquina con sus audífonos camino al trabajo.

Me encantaría sentarme a charlar con ellos, conocer sus historias y saber cómo se cruzan con la mía, cómo viven, qué les divierte, a qué juegan.

Así es la ciudad. Ruidosa, grande, de colores... cotidiana. Así me gusta, aunque me queje.

*Foto: Mond
*Jacaranda Urbana

Thursday, March 15, 2012

On the go


Uno punto quince kilómetros y varias jacarandas en flor. En mi cabeza las marchas de maestros y el dolor en mi vientre, la película de ayer y la alberca de hotel que es parte de mis vacaciones imaginarias.

Mi infancia y aquellas preocupaciones de antaño hacen que la mañana se llene de nostalgia. Extraño el viaje en carretera, las tres pequeñas cantándole a una grabadora con pilas tamaño D y jugando aquellos inventos de mi Ma.

Los jardines de Tequisquiapan o Cuernavaca, las horas interminables en la alberca, las papas con dip de cebolla y hasta mi piel que arde por los efectos del sol. Los cinco juntos.

Eso quiero. Con él.


*Fotos: Mond
*Paseo matutino

Sunday, March 11, 2012

Seis

Me cuesta trabajo levantarme. Entre el insomnio y las pesadillas, cuando entra la luz por la ventana de la sala, sólo dormí unas pocas horas.

Pienso en hace seis años. En Nueva York y el viaje a Virginia. En como aún platicaba con mi mamá todos los días por teléfono y en aquella cámara que fue mi cómplice durante varios años.

Paseando con Jack, en una mañana fresca de esas que el sol va calentando rápidamente y rodeada de las jacarandas y su olor, comienzo a contrastar el antes y el después.

Mi mamá diciéndome "mind over matter" cuando me encontraron aquel tumor en el ovario. La graduación de la maestría a la vuelta de la esquina. Los teatros siempre listos para mí. El metro y la primavera tocando a la puerta.

Hoy, mi casa, mi hombre, mi perro. Mi papá guiando mis pasos profesionales, acompañándome y, mis hermanas, haciendo que mi vida tenga una dirección. Un sueño que comienza a tomar forma más concreta sin perder la magia y el ingenio. Una enorme ciudad llena de coches, ruido y un sinfín de oportunidades.

Un país vecino que aún me da y me enseña. Mi México con amigos, colegas y cómplices que creen en mí, en lo que hago y lo que siento.

Una mañana fría de marzo me convierto en Mond, en aquella luna que es cíclica y que todo lo ve. Me rodeo de amigos que vienen y van, que me leen y comparten mis letras.

Llegan otras redes sociales. Más rápidas, más visuales, más... no sé, diferentes. Aquí el espacio es tan grande o chico como uno lo desee, no hay restricciones... no, no las hay.

Pasado y presente chocan y se separan. El tiempo pasa y las historias se siguen contando. Crezco, evoluciono, tomo decisiones que le dan forma a mi vida. Seis marzos y aquí sigo. Pensando en todo lo que me ha dado estar aquí. Me gusta. Me siento bien. Me leo y me releo. Me río hasta de los momentos de tristeza.

No. No hay nada más delicioso que re-conocer mi vida, repasarla. Saber que estoy viva.

Seis años. Mi Ma ya no está, Nueva York ahí sigue, ¿y yo? Aquí. Con él y con Jack. Con mi familia. Mis hermanas de vida. Mis niños. Mi alberca. Mis caminatas... con la lluvia de jacarandas.

...seis.


Thursday, March 08, 2012

Saturday, March 03, 2012

Proyecto Sofi - El Paseo


Imaginemos un día cualquiera. Quizás un viernes en el que no hay que caminar al perro en la mañana. Los números del reloj dicen 9:04 y, al parecer, ya todos se fueron a comenzar con su cotidianeidad.

Salgo de la recámara y Sofi me da los buenos días con un lengüetazo. Me acuerdo de Jack y sonrío...

Los tenis, las canciones elegidas para la caminata, la gorra y el sol que me hace acortar el recorrido porque quema y enrojece.

Un baño, una llamada y un poco de él. Conocer sabores nuevos y recordar las costumbres de mi México. Suspiro. El paisaje invita a seguir la sobremesa. Un rato después, nos vamos.

En el andador de la feria observo a la gente. Dice mi hermana que es mi pasatiempo favorito. Creo que tiene razón.  Descubro rincones desconocidos y los fotografío. A ellos también.

Tarde de recuerdos.

Una cerveza y una pelirroja. Horas de historias y la noche que llega.

Vuelvo.

*Foto: Mond
*El Encierro, Aguascalientes

Friday, March 02, 2012

Proyecto Sofi



Salir de la Ciudad de México siempre es divertido. La maleta, la música, el dinero, la cámara. El coche o el avión, quizás el autobús. Parece que siempre busco algún pretexto para cambiar un poco, por un rato, mi panorama.

El cielo me atrapa. Cambiante en todo momento, nunca igual. Sus nubes o sus estrellas, la luna, mi luna: yo.

El camino sola o acompañada. Los pequeños changarros y los locales de talachas. Los olores que se cuelan por las rendijas del coche y el frío o el calor.

Llegar a Aguascalientes me gusta. Los abrazos son fuertes y llenos de cariño. La plática, o chisme, es algo así como especial con sabor a botana de merendero.

Caminando bajo el sol, pienso en que hacen falta más árboles que den sombra. Quizás un edificio alto o una que otra nube.

Tengo antojo de chaskas y de tacos de lechón. Sonrío porque recuerdo aquella película, la de Babette, en donde la comida es más que alimento.

Lo extraño. Quisiera que estuviera aquí con su cámara tomando fotos, explorando, investigando... curioseando como sólo él lo sabe hacer. Sí, me hace falta.

Pausa. Vuelvo después.

*Foto: Mond
*Sofi

Monday, February 20, 2012

Cuatro jacarandas

“There is no feeling more comforting and consoling 
than knowing you are right next to the one you love.”


A veces me siento despiadada, malévola y un tanto egoísta por querer que todo salga a mi gusto. Otras veces, siento que dar parte de mí, compartirme y mirarme en los ojos del hombre me separa de mí misma y me permite entender más allá de mis narices.

 Frases hechas, clichés, lo socialmente aceptado, lo religiosamente estipulado y lo introyectado son "cosas" que suelen tener una connotación negativa. Lo legal o lo ilegal, lo permitido o lo prohibido, lo que debe ser... lo que es.

Han pasado tantas cosas y faltan otras tantas por pasar. Pero aquí estamos. Tejiendo historias, creando nuevas, acompañándonos y estando.

La nostalgia del principio y la curiosidad de lo que viene. Una hormiga exploradora o una pequeña televisión. Jack y las cortinas rojas. Aquella bolsa llena de tickets restauranteros, los boletos de cine y uno que otro concierto. Una colección de recuerdos.

Mi memoria maldita y la falta de momentos prolongados. No importa. Siguen lloviendo jacarandas.

Ich liebe dich.

*Foto: BK
*Cuatro jacarandas


Friday, January 27, 2012

Hace falta

La caminata matutina siempre me hace consciente de mis pensamientos. Al salir y virar a la izquierda, me acuerdo de la señora vecina que siempre pregunta por "el chiquilín" y de su perro aquel que murió hace poco. El poste de luz de la esquina que tiene un corto y la maceta que se quedó sin geranios en algún momento del año pasado.

Vuelta a la izquierda y busco la bolsa de masa empotrada en el tronco del árbol esperando ser usada en unas ricas quesadillas. Inevitablemente me transporto a mi infancia, a la casa de junto en donde ella confeccionaba las más ricas de todas. Y esa salsa verde... la extraño.

A veces ya está ahí el camión de la basura y, ahora que están cambiando banquetas, el recorrido se hace menos civilizado y un poco más silvestre. Me gusta. Me invade la sensación de salir de la ciudad e ir a respirar aire de campo. Quizás aquella laguna en el Estado de México o, si se puede, ir un poco más allá.

Invariablemente pienso en el viento y en la temperatura. Hace tanto que no siento ese frío que hace temblar y creo que me emociona un poco la idea de que llegue el tiempo de calor. En la otra esquina siguen lloviendo jacarandas y -hoy por fin- logré identificar el ramillete de donde provienen. Está allá arriba, en lo alto, muy en lo alto.

Busco al "viene viene" que amablemente saluda todas las mañanas y hoy no está por aquí. Más adelante caen hojas de otoño y, al voltear, veo un árbol un tanto seco. Sólo en mi país prefieren las banquetas a los árboles. Quizás sea yo la que prefiera raíces a concreto. Quién sabe.

Rodeando la manzana y veo el edificio de frente. Pienso en él y en todo lo que compartimos en un rincón tan pequeño pero tan nuestro. Sonrío al acordarme de nuestras complicidades, nuestros enojos... nuestras historias tejidas.

Busco en mi mente los pendientes del día y trato de acomodarlos. Incluyo aquellos para pasarla bien y descarto los que aún no tienen fecha de vencimiento. Prioridades.

Entro al "depa" y me siento a escribir. A veces hace falta.