Tuesday, April 17, 2012

Desacomodada

"All things are difficult 
before they are easy." 
Thomas Fuller 

El trabajo se junta. Estresa. Me gusta y me disgusta. Me cansa y me llama. Siento la cabeza ligera, un tanto fuera de lugar. Veo números y líneas. Curvas y la carencia de manos. Termino y me asomo para ver si encuentro algo nuevo. El pasado me muestra un pendiente. Lo termino. Ya no me da miedo... ¿o sí? 

Tengo sueño. Mucho. Como cuando llevas días sin dormir. ¿Hambre? No. Algo que se ha ido cambia. Conscientizo mis plantas. Me rodean y me acompañan. Reviso la pata de Jack, la lastimada. Está mejor pero aún cojea. Suspiro. Es que hay días así. Extraños. En donde parece que no sé qué está pasando. Psicosis. Neurosis. Esquizofrenia y un poco de paranoia.

Se siente difícil. Nublado y con ganas de lluvia. Caliente. Húmedo y bochornoso. ¿Seré yo? Planes e ideas giran en mi cabeza pero no logran aterrizar. Aquí o allá. No importa. ¿O sí? No hay viento. Algunos pájaros cantando y puertas de coches que se cierran. Motores y una ambulancia con prisa.

Ya es tarde y no quiero salir. Parece que necesito silencio. Soledad. Esa que es un tanto obligatoria. Da vueltas y no se detiene. Las hojas de papel, el bolígrafo y el marcador. ¿Es o no es? ¿Cómo y hacía dónde va? ¿Qué quiere ella?

Desorganizada.

Desacomodada.

Con él.

Tres lunares

“Much can be inferred about a man from his mistress:
 in her one beholds his weaknesses and his dreams.” G.C.L.


Un cuarto a media luz.
Una copa de oporto.
El sillón de piel marrón.
Música a ojos cerrados.
Olor a tabaco... una pipa.


Te miro incansablemente.
Cada bocanada de humo, un significado de dos.
La luz de una vela me acompaña y permite entrever mi espalda semidesnuda.
El olor a tabaco y alcohol me lleva a imaginar tu mirada en la mía.
Estoy descalza y me pongo de pie.
El tabaco se extingue y bebes el último sorbo de oporto.
Me acerco.
Lentamente.
Aún no abres los ojos.
La música te hipnotiza.
Beso tus labios con apenas un roce.
Sin abrir los ojos, tomas mis caderas y me jalas hacia ti.
Me sientas en tu regazo.
De frente.
Quitas mis anteojos y comienzas a besar mis ojos.
Poco a poco avanzas hacia mi boca en donde el beso se torna un tanto apasionado.
Me levanto sin dejar de besarte.
Tomo tu mano, camino un poco, apago la vela y seguimos caminando.
En la habitación, la cama rodeada de velas, tú y yo.
Besas mi espalda semidesnuda y te siento en cada poro de mi piel.
Me acuestas en la cama y tú haces lo mismo... es inevitable.
Acaricias mi piel con suavidad y ternura.
Me abrazas.
Te enredas.
Poco a poco entras en mí.
Te siento.
Me sientes.
Tu mirada en la mía.

Tres lunares.
Un poco de tabaco, oporto y una pipa...


(2008)

Monday, April 16, 2012

Domingo con papá

"When the music changes, 
so does the chance"
~African proverb


Caminar junto a mi papá por las calles del Centro Histórico de la Ciudad de México siempre es una aventura, no por lo que pasa, sino por las historias que cuenta de su infancia y juventud. El sentido de las calles, lo que había en aquel edificio, lo que él hacía al caminar de noche, sus amigos, sus amigas, su iglesia.

Hace casi 48 años que se casó con mi mamá. Recuerda cada paso, cada amigo, cada nota musical. Hace 18 renovó sus votos y -como por sorpresa- una lágrima comienza a escapar de su ojo derecho al imaginarse ahí, parado una vez más junto a ella.

Habla de los zapatos que vendía mi abuelo y se los pagaban en "abonos chiquitos". La tarjeta azul en donde anotaban la cantidad y plasmaba su firma en el pequeño recuadro. Cada domingo hacían corte de caja y, después, se sentaban en la misma banca de anoche, pero más hacia el centro.

La Arena Coliseo aún sigue ahí, pero los Baños Victoria ya desaparecieron. "Venía con mi papá al vapor y al masaje", me cuenta.

Por primera vez visito el Café Tacuba y él narra más anécdotas. El danzón y el telescopio, las estatuas vivientes y aquel hombre solitario del otro lado de la banqueta no son más que cómplices en una noche cálida.

La música y las voces y él a mi lado. Levanta su voz como cuando era pequeño y lo hacía cada domingo. Se llena de él mismo y de sus recuerdos... de su presente... de sus casi 79 años.

Me escucha y lo escucho. Me observa. Me ve. Me siente. Me conoce.

*Foto: Mond
*Caja mágica
Post #500