Wednesday, March 20, 2013

Con bandera pirata de la felicidad



¿Cómo dicen? En el marco del Día Internacional de la Felicidad... o lo que es lo mismo: inventemos un día para que la gente crea que todo está bien, camino por las calles observando si realmente somos felices. Sin embargo, es en las redes sociales y en mi iPhone que encuentro las burlas que me hacen reír aunque -en realidad- eso no significa que seamos felices.

Me encuentro con ideas mucho más creativas sobre el tema:

1. ¡Día Internacional del Día Internacional!
2. Día Internacional del megusta
3. Día internacional del único día que no se celebra nada
4. Día internacional de recoge la caca de tu perro en la calle
5. Día internacional de deja de celebrar solo 1 día de lo que tienes que celebrar todo el año
6. Día internacional de los que estamos hartos de los Días Internacionales
7. Día internacional del (la) amante
8. Día internacional del foco rojo
9. Día internacional de la habichuela mágica
10. Día internacional de la pata de perro
11. Día internacional del bigote del gato
12. Día Internacional del pie de atleta
13. Día Internacional de la lucha contra el acné
14. Día internacional de la dignificación del síndrome premenstrual
15. Día internacional de la tortilla hongueada
16. Día internacional del pepino aguado (sin o con albur)
17. Día internacional de la lámpara azul
18. Día internacional de la persiana doblada

Y algunas más que sólo refuerzan mi loca idea que el "pueblo" suele tener mejores propuestas que las de quienes nos gobiernan o dicen gobernarnos.

Así es como en un miércoles cualquiera (de equinoccio primaveral), navego con bandera pirata un poco a la deriva y sin rumbo fijo, hacia un futuro siempre incierto pero sí, un poco más feliz que ayer, aunque eso no le da al día la espantosa etiqueta de día internacional de la felicidad.

*Gracias Akire y colaboradores por sus valiosas aportaciones para este post.

Monday, March 18, 2013

Madness

"I became insane, with long intervals of horrible sanity."
 -Edgar Allan Poe


Si camina por las calles, el ruido de lo cotidiano comienza a hacer lo suyo. Los escenarios de autos, gente, calles... le permite pausar la mente aunque sea por unos minutos. Respira. Cierra los ojos y exhala. 

Si no es el trabajo, es el pleito en casa o -quizás- la tristeza y el miedo a los cambios que vienen. El helicóptero que sobrevuela su casa la distrae por segundos y las notificaciones del celular sólo hacen que su corazón salte una y otra vez. 

Una película. Empieza pero no logra concentrarse. La ropa. Los trastes. La maleta vacía en el pasillo. Una copa de vino blanco para relajarse. Nada parece funcionar. Barrer el balcón y sacudir el mueble. Un poco de música. La que le pertenece sólo a ella. No. Las voces no se han ido. 

Cerrar lo virtual. Maldita memoria. Unas lágrimas y una colección de suspiros. Tampoco. Un poco de patchouli y varias velas blancas. La cabeza comienza a doler. Del lado izquierdo, cerca del ojo. 

Agua. En la cara y para beber. Reacomodar cajones. Colgar y descolgar la ropa del clóset. ¿Qué más? Leer algunas páginas de algún libro del buró. Unos minutos. Asomarse por la ventana. Ver los autos, la gente pasar. 

No parecen callarse. Nada está bien. Todo está hecho nudos. Enero, febrero... marzo. Respira. Exhala. Más lágrimas y el desacomodo de ideas. Sobreanálisis de todo y el tiempo lento. Espera sin paciencia. El pasado en el presente y el futuro en algún rincón perdido. 

Silencio. 

Friday, March 15, 2013

Flor de jacaranda

"I know what it's like to be afraid of your own mind."



No sé qué es lo que más me gusta de ellas. Quizás su color -malva- ése que sobresale de entre las copas de otros árboles. A lo mejor, sus ramas retorcidas que llevan las flores en varias direcciones. También pueden ser sus pequeñas hojas que logran un movimiento sutil, casi perfecto con el viento. El olor tan peculiar que nos regalan cuando florecen o el modo en el que caen como una lluvia silenciosa formando un hermoso tapete.

Son contradictorias. Entre su escándalo y su silencio. Su vestido y su desnudez. Su invierno y su primavera. Su vaivén y su firmeza.

Quizás me gustan por la nostalgia de infancia o por la complicidad de aquel día en que desapareciste conmigo. Quizás por cíclicas o -probablemente- por su perfección.

Wednesday, March 06, 2013

De por qué empecé a correr...


Yo sí quiero llegar a vieja. Pero no una vieja inútil y sin fuerza, sino una vieja de ésas que suben y bajan, van y vienen, inventan y crean una y otra vez.

Con el último episodio de urgencias médicas vivido en mi familia, me hago más consciente de la importancia de estar bien físicamente. Mi vecina dice que el cuerpo es una maquinita que hay que mantener y para eso son importantes varios aspectos.

Mi historial médico también deja mucho que desear. Hipertiroidismo, hipotiroidismo, que la cirugía de X o la endoscopía de Y. Que si la glucosa y el no sé qué. Las rodillas operadas y quién sabe cuántas cosas más.

Desde hace poco más de 5 años comencé a nadar. El levantarme temprano modificó mis horarios haciéndome sentir -a veces- como viejita que se duerme temprano. Luego llegó Jack, a quien acostumbré a que el primer paseo del día se da entre 7 y 8 am. Elegí la natación porque mis rodillas no son muy estables y me habían dicho que los deportes de impacto acabarían por desestabilizarlas aún más.

Luego, por vacaciones en la acuática, comencé a caminar distancias pequeñas que luego fueron aumentando en ritmo y longitud. Hace poco, unos meses apenas, caminaba en la caminadora (valga la redundancia) cuando me pregunté qué pasaría si me pusiera a trotar un poco. Pensé en hacerlo por 5 minutos y luego continuar con mi caminata. ¡Uff! Jamás pensé que no aguantaría ni un minuto. Me faltaba el aire y las piernas se quejaron casi de inmediato.

Mi experimento continuó a pesar de los dolores, la falta de aire y las voces en mi cabeza diciéndome que mis rodillas flaquearían. De repente ya podía correr 2 minutos y caminar 10, lo que luego se invirtió porque un día en Oaxaca, caminé 2 minutos, corrí 10 y así me seguí por 45 minutos aproximadamente.

Me enseñaron la importancia de los tenis, el sostén deportivo, los audífonos, los gadgets. Comencé a combinar la natación con el correr y entendí que mi condición física era muy buena; sin embargo, mis piernas necesitaban fortalecerse y mi forma de respirar cambiar de un deporte al otro.

El año pasado, después de un muchas visitas al endocrinólogo y a la ginecóloga y después de empezar a correr, por fin empecé, no sólo a bajar de peso, sino a sentirme bien. Mi cuerpo me pide alimento más sano, tengo más energía y -aún con mi papá en el hospital- el correr ha sido el deporte que me permite desestresarme ya que ir a la natación no ha sido posible.

Siempre inventé mil pretextos para no correr: las rodillas, la columna, la edad, el tiempo, etc. Hoy cuando escucho a otros con esos pretextos me río por dentro y pienso que se están perdiendo de una de las mejores experiencias de vida que existen.

Antes del amanecer

6:25 am. Los pájaros anuncian que comienza a amanecer. Jack invade el espacio de mis pies en la cama y la radio ya tiene 10 minutos hablando sobre los sucesos del mundo, el tráfico y otros temas a los que no he puesto atención.

La temperatura de 6 grados centígrados promete elevarse a 25 y mi cobija a rayas comienza a estar de más. Pienso en la rutina del día, los pendientes y me hago bolita. Cinco minutos más.

Lento. Así comienza el día y se va moviendo más rápido poco a poco. ¿Por cuánto tiempo cantan los pájaros? Ya llevan 10 minutos.

Hugo Chávez murió ayer y, al parecer, el cónclave papal será el lunes. Aquí, la "maestra" está en la cárcel y los manifestantes siguen en las calles.

En fin. La vida sigue y en 12 minutos suceden muchas cosas. Hora de levantarse. Buenos días.