Monday, June 24, 2013

Morado con amarillo


No sé bien de qué escribir. Si de la luna o del sábado, quizás del domingo. De la lluvia y las plantas o de la copa de vino blanco...

Las caminatas de los domingos las disfruto más después de la lluvia. Todo se enverdece y las flores silvestres se asoman sin pena. El olor a hierbas y el pavimento ennegrecido interactúan como si pertenecieran al mismo gremio.

Hay una sensación de cambio, de reacomodo y de libertad. No sé bien de dónde viene o por qué se presenta.

Las llaves de la vecina que cuelgan en mi puerta y las letras de complicidad de aquellos que creen en mí. No hay ni principio ni fin, sólo el tiempo y su eternidad.

Sonidos conocidos y desconocidos, al igual que aquellas emociones que logran hacerse conscientes. Las puertas que se abren y otras que se cierran. Los viajes por venir y la aparente estaticidad de lo cotidiano.

El movimiento de historias perennes que viajan por mi imaginación una y otra vez. Personajes reales que se convierten fácilmente en ficticios con los cambios climáticos, con la lluvia y con el sol.

Nada se detiene. Las pausas son sólo eso, todo continúa.

Tuesday, June 18, 2013

The sunny side of the street

“Grab your coat, and get your hat, 
Leave your worry on the doorstep 
Just direct your feet, 
To the sunny side of the street.” 
~Dorothy Fields

Leo por ahí que el día está como para subirse al auto y manejar sin rumbo fijo, por carretera. Camino por las calles cercanas al depa y miro el cielo. Azul, como cuando era pequeña. El sol calienta sin quemar y el viento transporta algunas nubes.

Mi caminar es tranquilo. Como siempre. No llevo prisa. Aunque tengo a donde ir, lo hago con tiempo. Siempre me ha gustado poder pasear, detenerme a observar momentos, lo cotidiano, lo que me rodea.

La sirena de una ambulancia que corre por la Avenida de los Insurgentes llama mi atención. Un Mercedes Benz y un Audi. Trato de ver a quienes manejan pero las ventanas entintadas me lo impiden. La gente cruza la calle apresuradamente para alcanzar el MetroBus y yo sigo acumulando historias que no me pertenecen.

Al cruzar la esquina me invaden recuerdos de Nueva York. Del tiempo en el que caminaba sola. Los autobuses, los árboles en flor, aquel olor tan particular, tan personal.

Entro a la tienda y mi Ma se convierte en presencia. Sonrío y la empleada sonríe conmigo. "Son cuatro pesos", me dice. "Ése cuesta cinco". Elijo el de cuatro y me llevo un poco de magia. Vuelvo a sonreír.

El regreso es igual. Pausado. Encontrando en cada rincón aquello que no busco. Los coches, el teatro, el café en aquel callejón.

Difiero. El día está como para salir a caminar, para observar momentos e inventar historias. Para sentir el sol en la piel, encontrarte en el reflejo de los vidrios y sonreír.

*Ilustración: Akire San

Monday, June 17, 2013

Texturas y colores


La sala, el estéreo, el estudio y yo. Los LP's de distintas películas musicales y los de Cri-Cri también. Las faldas circulares que algunas vez fueron de mis hermanas y la idea de que el mundo fantástico del teatro me pertenecía. Era mío. Yo decidía el color de las luces, la música, quién actuaba y quién no. Yo era todos y todos eran yo.

Los sillones se convertían en bancas de un gazebo o en la cama que hacía falta para contar la historia. Los paraguas de la entrada, las flores del jardín, los tacones de mi Ma y la caja de sombreros que nunca supe en dónde quedó.

Horas. Tardes enteras de bailar sin parar. Cantar sin ser escuchada y de dirigir a compañías conformadas de seres imaginarios, ésos que sólo existen en mi cabeza.

Historias ya contadas o aquellas que alguna vez inventé. Personajes de colores con pelo de estambre o el gato que meneaba su cola de espectador. Era yo, conmigo, mi tiempo, mi espacio, mi imaginación ininterrumpida, sin juicios, sin bien o mal.

Un escenario con su telón de madera. El olor a alfombra nueva mezclada con cigarro y el barro de aquel piso colonial. El beso imaginario de aquel hombre que nunca existió y la música de la batuta de la aguja del tornamesa.

Ahí mi mundo. El impenetrable, el que nunca necesitó de explicaciones. Ése que aún existe cada que me siento en una butaca. Ése que me permite escapar de las realidades que se me presentan. Ése que no me importa si los demás entienden o no. Ése que es mío.

Friday, June 14, 2013

DNR

A mis pies, un montón de agua que me cubre hasta el tobillo. Transparente, con muchos peces de colores. Algunos corales y uno que otro animal del cual no recuerdo su nombre. Hermoso. Hacia arriba el cielo de un azul muy profundo con varias nubes muy blancas, muy esponjadas, muy como tanto me gustan. 

A mi derecha, Jack. Corriendo hacia el agua y luego a la playa. Jugando con una pelota muy amarilla, de las que rechinan, de las que tanto le gustan. A unos metros, mi Pa en un camastro bajo una palapa. Leyendo un libro y disfrutando del viento, ése que cubre el calor. 

Mi sombrero, el verde con amarillo, se intenta escapar de mi cabeza y yo me río cada vez que logro detenerlo. Las olas rompen el silencio y el "splash, splash" de las patitas de Jack llaman mi atención. Mis pies se hunden cada vez más en la arena y yo no lo evito. A lo lejos, aquellas flores tropicales que me recuerdan a mi Ma, sonrío. 

Respiro profundo y cierro los ojos... DNR. 

Wednesday, June 12, 2013

De mi Pa para mí

Cómo decirte que siempre has sido amada
Sin condiciones, desde pequeña, nunca olvidada
Cómo quisiera oírte que me dijeras
Sin reticencia y que yo supiera
Qué hay en tu alma, qué hay en tu vida tan apreciada

Eres persona, eres mujer, eres esencia
De humanidad única, bella y tierna
No vale en ello logros, medallas, sólo presencia
Como mujer, hija, que con paciencia
Y amor me tienes en atención eterna

Que no seas tú quien se vive dura
No son los títulos los que te dan valor
Ni ser brillante te hace segura
De ser quien eres, como una armadura
Sino sólo aquello que para ti es amor