Monday, November 16, 2015

Overwhelmed

Me duele la panza y no sé bien por qué. Creo que es la tormenta de emociones que me persigue desde hace unos meses. Quiero detener al mundo y no puedo. Parece que todo está en perpetual motion y no hay modo de ponerle pausa. Me levanto, 5:00 am. Las clases con el lesson plan previo; noventa alumnos y noventa vidas que me invitan a reflexionar en lo que pasa día a día. Su crecimiento, sus sentimientos, sus emociones... las mías.

Una casa, dos espacios. El mío que me gustaría que de cierto modo fuera nuestro y el de colores, el que los niños aman porque pueden ser quien son sin tapujos ni papás que les estén diciendo qué hacer, cómo hacerlo... qué sentir y cuándo sentir. Parece que esa es la constante. Lo que está "bien" o lo que está "mal" según "la sociedad". ¡Argh! Me duele la garganta sólo de pensarlo. Cada regla, cada esquema, cada estatuto moral que dicta cómo y de qué modo debemos vivir.

Un viaje, un reencuentro, un montón de cosas que no entiendo. Los árboles en llamas y el frío que tanto me gusta. El olor a hogar, un perro y él que acomoda todo para mí... por tres días. Abro los ojos y la vista es simplemente aterradora. Es perfecta y eso... eso me da mucho miedo. Sus manos en las mías y el olor a café por la mañana. El tic tic de las uñas del perro en la madrugada y esa maldita tormenta de emociones que no se detiene.

Es difícil respirar cuando todo pasa tan rápido. Realidades paralelas que se entrelazan sólo por instantes. ¿Y si digo lo que siento? ¿Y si desaparece? ¿Y si se queda? Damn! Noventa y tantas vidas que van y vienen, unas más de cerca pero todas como un torbellino. ¿La mía? No sé... con lo mucho que odio los no sés.

En casa la luz es tenue y los exámenes están calificados. La ropa limpia, los clósets llenos. Aún hay tanto por hacer. Quiero parar. Quiero decir, hablar y dejarme llevar. Afuera el viento es lento y las hojas de los árboles apenas se escuchan... siempre en movimiento, aunque sea imperceptible. Me duele el pecho y muero de miedo... otra vez.

Hay mucho que hacer y muy poco tiempo. Allá y acá.