Monday, January 02, 2017

Pensamientos al azar

El queso que se queda pegado en la olla de fondue es el más rico. De niñas, mis hermanas y yo peleábamos por rascar los residuos de la noche anterior. Con ese sabor a vino blanco y nuez moscada con un poco de pimienta, ya sin pan se saborea mucho más. 

El árbolito de navidad comienza a perder su encanto. Ya no llama tanto la atención y llega el momento de comenzar a guardar adornos y luces. En México esperaría a después de Reyes, aquí no le veo el caso. 

La lavadora de platos y la de ropa trabajan a marchas forzadas. Eso pasa después de las vacaciones y después de tener invitados. Es como esta necesidad de que todo vuelva a la cotidianeidad, de una rutina que nos dé seguridad y -también- confort. 

La cocina está llena de pan y dulces. Los sobrantes se preparan para convertirse en budín y en el refri quedan pocos vegetales. No sé en qué momento comencé a necesitarlos tanto. Me gustan y disfruto de sus aromas, colores y texturas. 

Es la segunda vez que lleno mi botella de agua. Es fácil olvidar tomarla y -con la calefacción- también es fácil deshidratarse.  Recuerdo a mi Pa diciendo que cargo mi "biberón" a todos lados en tono un tanto burlón. 

El teléfono no ha sonado y el silencio de las calles me llama la atención. Pasa un auto con una familia adentro y eso me hace sonreír. Extraño tener a la mía presente con planes en común como cuando éramos pequeñas. A veces me asusta la comodidad que tengo con mi soledad y pienso que jamás seré capaz de tener eso que alguna vez soñé. 

Me interrumpe una notificación del celular y rompe con mis pensamientos. Ésos que son al azar y que parecen difuminarse con lo cotidiano. 


1 comment:

Sylvia said...

Me hiciste sonreír con los vaivenes de los pensamientos. El detalle de esos pensamientos es lo que los hace vivos.